lunes, 22 de junio de 2015

Días grises...

Seguir la estela de los días grises,
y que me lleven hasta tu ca(l)ma.

Continuar la magia de los principios,
-y también la de algunos finales-.

Coser el tiempo en tu costado,
y dejar que se corra el reloj.

Hablar de la luz que cambia las noches,
y deshojar las sombras que cambian los días.

Seguir el paso de las estaciones.
Y que me lleven hasta tus alas.

Recorrer ese trecho llamado miedo...
...en el que te escondes de la vida inquieta.

Salir a flote en todas las costas,
y dejar que el mar alivie las mareas del corazón.

Hablar del oleaje que me atrajo...
...hasta esta orilla en la que se aparta el mundo.

Y seguir, siempre, siempre, la estela de los días grises.


@MariaTBLennon

sábado, 23 de mayo de 2015

Héroes...

''¿Y si en lugar de querernos tanto probamos a querernos bien?'' -Marwan.

¿Y si mandamos todo a la mierda y empezamos de cero?
Y olvidamos todos nuestros errores,
 rectificándolos.

¿Y si acorralamos al daño y lo mandamos lejos?
A un sitio donde no pueda volver a alcanzarnos,
nunca más.
Y dejamos que tu desastre ordene mi caos,
y mi caos ordene tu desastre.

¿Y si cogemos ese adiós que se nos atraganta y no nos deja respirar,
y lo transformamos en un <<te quiero>>?
Y dejamos de cortar el cable equivocado.

O desordeno el mundo para tenerte un poco más cerca.

¿Y si le añadimos un par de puntos más a ese punto que nos presiona?
O si quieres podemos borrarlos todos,
nos salimos del guión e improvisamos.

¿Qué tal si derribamos esta maldita barrera que nos separa?
Podemos romper las rejas de esta cárcel que mata.
Y tragarnos el orgullo.

¿Qué tal si tú eres tú, y yo soy yo?
Así, sin más, sin tapujos.
Y nos aceptamos como somos.
Y nos queremos por ello.
''Querernos como quien se quiere a sí mismo queriendo a quien ama...''

Y dejamos de empeñarnos en buscarnos donde nunca estamos.
Dejamos de soñarnos y nos hacemos realidad.
Porque contigo, me equivocaría una y mil veces.

Tal vez seamos la última oportunidad, pero...y qué bonita...
De caminos torcidos, también se vuelve.

O si quieres...

Hacemos abismo de este escalón.
Cerramos fuerte la boca, dejando que todo se nos pelee por dentro.
¡Y que nos parta un rayo mientras aguantamos la tormenta!
Ejercemos nuestro derecho a decepcionarnos,
y nos hacemos los fuertes.

Y nos dolemos en el hielo de todos los whiskys.
Dejamos a la herida que crezca más que nuestro ego,
y pensamos en ser fin,
sin nunca antes haber sido principio.

Fingimos que somos dos desconocidos que un día quisieron conocerse.
Anulamos todos estos sentimientos,
y mentimos cuando alguien nos pregunte la verdad.
Recordando siempre a medias, para que duela menos.
Permitiendo que nos palpite el olvido.

Jugamos a ser el ''alguien'' de una persona que al fin y al cabo
tan solo será ''nadie''.
Y nos lo creemos,
cerrando los ojos en los labios equivocados.

Sin complicaciones, sin retos, ni golpes, sin emoción,
sin mariposas, ni descargas eléctricas, sin vida,
sin dolor, pero sin cura.

Con el alma en llamas, y poniendo gasolina.

Y dejamos de ser héroes...

@MariaTBLennon

                                
           Resultado de imagen de parejas tristes tumblr

                  i / sara herranz

jueves, 14 de mayo de 2015

Tú, hacia Júpiter, yo, hacia (a)Marte.

A veces pienso que nacimos en planetas diferentes.
Tú, hacia Júpiter, yo hacia Marte.

A veces pienso que nuestro destino estaba marcado,
que estábamos milimétrica-mente hechos a medida para encontrarnos y
des-encontrarnos en todas las estaciones,
buscando nuestro propio mes de Abril.

Para conocernos y desconocernos,
como el que esconde siempre una bala entre la manga.

Para querernos demasiado,
y dejar de querer a nuestra propia existencia.

A veces pienso,
que cuando estábamos juntos, desaparecía el jodido Sistema Solar,
pero nunca se alineaban nuestros cuerpos ni estelas.

Que había lluvia de meteoritos,
y una lluvia de estrellas cada noche en mis ojos.
-y un par de agujeros negros (infinitos)-

Que podíamos pedir todos los deseos que quisiéramos,
porque los cometas siempre estuvieron de nuestro lado.
Pero sabíamos que al alba todos desaparecerían.
Porque siempre había algún satélite rondándonos.

Y aún así,
fuimos capaces de ocasionar cientos de eclipses a los ojos de los mortales.
Pero con el tiempo,
no pudimos resistir la curiosidad por investigar otras órbitas.

Aún dejando siempre nuestro abrazo en otra parte...

Tú, hacia Marte, y yo, hacia Júpiter...

@MariaTBLennon

sábado, 14 de febrero de 2015

Hacia lo salvaje.

Y de repente vuelves, cambiando todos mis planes de huida, reventando los tópicos y las paredes ya construidas, siempre en vano.
Qué decir cuando no lo esperas.
Cuando te pilla de improvisto y sopetón.
Y todo está tan enredado que no sabes dónde empiezas tú y dónde acaba la tortura.

Y dudas, y crees que tu tú y tu otro yo buscáis cosas diferentes,
y te quedas esperando, mirando cuál ganará aunque sepas a ciegas lo que acabará siendo.
Y empiezas a pensar, a darle vueltas a todo,
y las dudas,
y los quizás,
y los ¿y si...?
Todas esas cosas que debimos sacar de la maleta,
los por si acasos,
los ¿y qué cuando...?
Desempaquetarlo todo al compás y empezar a reconstruir desde el tejado,
llenar la maleta de bonitos recuerdos,
los ¿y por qué no?
los podría ser...

Te propongo una idea, ¿y si dejamos todo esto atrás?
Dejemos atrás a la vida, que no pueda alcanzar nuestro paso,
que no sea capaz de aguantar nuestro ritmo y acabe dándonos por un verdadero caso perdido en mitad de una playa, con tu voz meciéndose al compás de las olas,
mis pies acariciando suavemente el mar,
y acabar sumergiéndonos en una guerra profunda, de las que no acaban. de las buenas,
las que no dejan víctimas salvo tú y yo,
consumiéndonos pero a base de sueños.

O en medio de una carretera, a lo largo del trayecto,
sin nunca llegar a nuestro destino, porque mi destino eres tú.
Que me digas que el horizonte es solo alcanzable a mis manos,
con las tuyas,
que no hay mayor belleza que la que creamos,
que ni el cielo,
ni todos los atardeceres del mundo,
son comparables a mi risa resonando en la noche.
Que la luna siempre me envidió por ser más bonita que ella,
y no llegar a tal perfección.
Que las estrellas solo siguen ahí para nosotros, para iluminarnos el camino,
y no vuelta a casa.

Porque aún nos quedan tierras por conquistar.
Que me da igual dormir en portales, en coches, en bancos y aceras,
mientras tenga cada día algo nuevo por descubrir, contigo.
Dime que caminarás a mi lado.
Vamos, prepara el equipaje, esto es solo el principio,
y puedo darte: una, dos, y miles de razones para comenzar este viaje.
Apresura, el camino nos espera,
la vida empieza a echarse a un lado porque sabe que vamos fuertes e imparables,
y teme resultar dañada a nuestros pasos.

Pon esa canción que tanto sabes que me gusta, nuestra canción,
en repetición y arranca.
Corre. Vuelva.
Es agradable ver como todo queda atrás, las preocupaciones, el estrés, la vida cotidiana, las normas, las reglas, todos aquellos inútiles estereotipos, y que solo quedemos;
tú, yo, y el camino.

Con el mar a nuestro favor,
y el viento deslizándose por mis mejillas.

@MariaTBLennon




domingo, 1 de febrero de 2015

Damaged Danger.

Ella era como mirar un agujero negro, absorbente,
era inevitable atraparte en él, y lo permitías,
de hecho lo deseabas.

Era como mirar un espejo sin reflejo, que no devuelve nada,
tan solo una visión de ti mismo,
girando alrededor de su órbita.
No saliendo nunca más.

Eras capaz de ver los jodidos planetas alineándose en su cuerpo,
formando la constelación más triste y hermosa,
que cualquier ojo (no) humano pudiera captar.

Y entonces ella te sonreía,
con esa sonrisa suya tan frustrante de ''No me conoces, y nunca lo harás.''
Y sientes miedo, mucho.

Y eres capaz de ver a esos fantasmas revoloteando a su alrededor,
e intentas espantarlos.
Una y otra vez.
Pero siempre vuelven.
Y de nuevo, te acostumbras a la continua pérdida.

Y ella te observaba, con esa mirada ausente,
de la que nunca sabías realmente su dirección.
A veces parecía mirar la nada misma.
La auténtica nada.

Y mirar sus ojos era como asomarse a dos grandes precipicios.
Y te veías a ti. a través de sus ojos, cayendo en ellos.
Cada vez más abajo, como si una gravedad inminente te empujara.
Y aún querías luchar. Por ella. Por ti.

Ella piensa que nadie se da cuenta,
pero su dolor es tan evidente que es imposible no hacerlo.
Si le pones un mínimo interés.

Empaquetada a base de pastillas y drogas de diseño,
con tal de no existir en el mundo durante un largo tiempo,
ahogándose en una botella de whisky barato.

Y todo el mundo piensa que ella no aguantaría ni un día en el mundo real.
Pero lo que ellos no saben, no conocen, y no conocerán
es pasar una noche en el suyo.

Ella huía y huía;
De los problemas. De la ciudad.
De la gente. Del amor.
De sí misma.
Y siempre volvía a dar con ella.
Nunca se habían llevado demasiado bien.

Por alguna razón ella piensa que nació al revés del mundo.
Ama a la gente que odia.
Odia a la gente que ama.
Todo da vueltas; y sigue sin encontrarse entre la multitud.

Posee un método infalible para evitar roturas,
para evitar que le rompan el corazón.
Y este es mostrar que no tiene. Pensar que no tiene.
Y actuar como tal.
Nunca le importaron realmente las consecuencias.

Le asusta la oscuridad pero no más que una cargante cantidad de luz,
que pueda cegarla.
Pues ambos extremos son horribles.

El amor la hace débil.

Sentir.

Algo.

Es nuevo para ella.

Pierde facultades.

Y fuerzas.

Y se derrumba.

Y ya nada,
ni nadie,
podrá hacer que vuelva a ser la misma de antes...


@MariaTBLennon



domingo, 18 de enero de 2015

Across the universe.

No sé de qué manera o forma hiciste que rompiera mis normas, derribaste todos los muros y me sacaste la felicidad reprimida, los versos a sacacorchos y los naufragios a base de remar en la dirección contraria a mis defectos.
Y luchando contra mi inconsciencia, perdí la paciencia de esperar de la vida algo más que una patada y un puñal.

Pero tú supiste luchar con las paredes y los monstruos, que aún encima de la cama, tuvieron miedo de nosotros.
De nuestras caídas capaces de derrumbar a una Roma entera.
De las ventiscas capaces de congelar Grecia en tus ojos,
cuando aún Brasil ardía en los míos.
Y de ahí, no quise salir nunca más.

De los aguaceros que ardientes fueron capaces de inundar Venecia en tus brazos,
sin flores ni barcos.

De los atascos capaces de abarrotar todas las calles de Madrid en tu espalda,
con tu semáforo siempre en ámbar, sin saber que dirección tomar.

Los vértigos y las alturas que escalaban el Himalaya de tus vértices, intrincándose en cada huella devastada permitida en cada camino por recorrer(nos).

El frío que con tus manos era capaz de atravesar Siberia por mis huesos y enredarlos hasta doler.

Y todos los corazones rotos que París dejó a nuestros pies.

Todos los muros que tras Berlín fuiste capaz de construir golpe a golpe,
sin esperas, sin cansancio.

Aquel día en el que ni Chernóbil fue capaz de contaminar todas tus dudas pero intoxicaste todas tus respuestas.

Palabras al vacío de no saber cómo ni por qué cojones rompí todas mis normas y acabé perdida en medio de ningún lugar.

¿Y tú, tú, aún capaz, me hablas de darle la vuelta al mundo? 


@MariaTBLennon




jueves, 25 de diciembre de 2014

Nunca más.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque sabrá conquistarte sin mirarte. Porque sabrá hacerte el amor sin tocarte.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque jugarás entre sus versos y heredarás su soledad.
Nunca te enamores de un poeta muerto, porque te interpondrás entre su abismo, y de ahí, de ahí, no sabrás salir jamás.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque te faltarán precipicios a los que asomarte y te sobrarán acantilados a tus pies.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque sabrá como nadie todos tus defectos y virtudes, porque conocerá todos los secretos enterrados en tu piel y sabrá como utilizarlos en tu favor y contra.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque acabará por hacerte inmortal, congelarte en su tiempo y espacio y llevarte al límite de galaxias desconocidas.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque te querrá libre pero sabrá tensar los hilos como nadie.
Dar vuelta a los engranajes y oxidarlos hasta el desgaste de su existencia.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque leerá tus pensamientos en voz alta y descifrará cada palabra minuciosamente hasta el hartazgo. Y los plasmará en su viejo cuaderno desgastado de revolcones y charcos.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque te será infiel con su tristeza, con la que te pondrá los cuernos cada noche. Porque por más que intentes, su único consuelo será el papel por el que se desangra. Porque vivirás entre insomnios a tiempo completo.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque mayoritariamente pensará su pasado en presente y futuro perfecto. Y tus tiempos se volverán algo más imperfectos.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque acabarás viendo su reflejo en el espejo cuando te mires a tí. Porque acabarás poseyendo sus manías y rarezas, sus vicios y similitudes. Porque pisarás asfalto siempre que puedas, sin resguardo de la lluvia.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque tus colores se teñirán de grises e irán degradando. Porque obtendrás una visión borrosa del arco iris y tus filtros no pasarán del blanco y negro apagados. Porque sus dudas y sus miedos serán más grandes que tu luz, y acabarás consumiendote en una eterna incertidumbre.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque éste, se alimenta de vida y te la está quitando.
Porque siempre echará su mierda en tí como a un saco de basura. Pero sabrá recompensarte con un par de poemas bonitos y tú, seguirás cayendo en la misma trampa una y otra vez.

Nunca te enamores de un poeta muerto, porque querrás salvarlo continuamente, porque querrás alejar sus demonios y a sí mismo.
Y acabarás abriéndoles tu puerta.
Porque querrás prevenirlo de las guerras y las tormentas.

Pero, ¿sabes qué pasa? Que aquel que no quiere salvarse no puede ser salvado,
y no lo salva ni Dios.


@MariaTBLennon