Lo duro no es que te hayas marchado.
Es saber que tus manos nunca estarán sobre las mías.
Que jamás te veré dormir, mientras soplo deseos en tus pestañas.
Jamás me vas a desnudar, de inquietudes ni de ropa.
Que jamás te veré dormir, mientras soplo deseos en tus pestañas.
Jamás me vas a desnudar, de inquietudes ni de ropa.
Que nunca tus labios estarán sobre los míos.
No me besarás en el portal.
Ni pasearemos agarrados por los confines del mundo.
No volverá a aparecer tu rostro tras la puerta.
Ni tu voz acariciando mis oídos tras el teléfono.
No me besarás en el portal.
Ni pasearemos agarrados por los confines del mundo.
No volverá a aparecer tu rostro tras la puerta.
Ni tu voz acariciando mis oídos tras el teléfono.
Lo duro no es saber que no estás.
Si no saber que no estarás.
Que tu perfume no se quedará en mi ropa.
Ni lo oleré cada mañana en mi almohada.
Que tus pasos nunca se oirán por la cocina.
Ni en ninguna parte.
Que los llevaré clavados tan dentro
que tendré que vivir en un maratón constante para que no me alcancen.
Es saber que tu risa no sonará en cada rincón.
Que tus ojos no me dirán ''ven, que quiero hacerte el amor'',
y deshacerte los miedos.
Ni resonará un relámpago en mi pecho,
cada vez que el tuyo entone un vals para mí.
Que lo duro no es perderte.
Es saber que estaré perdida.
Entre todas tus sábanas.
Que la cama nunca más estará deshecha.
Ni nunca más veré tus pies salirse del colchón.
Es saber que no nos bañaremos juntos,
en todas las playas,
ni recorreremos continentes.
No pisaré tu habitación ni desearé quedarme a vivir.
No querré una vida a tu lado.
Mientras, observo cómo todo se cae.
Que celebraré mis logros a tu costa,
y no brindaremos por nada.
No sentiré tus brazos rodeando mi espalda.
Ni sujetándome en mis fracasos.
Lo duro no es que te eche de menos.
Si no saber que te echaré de menos cada día de mi vida.
Que no empañaremos el espejo con nuestro calor.
No te llevaré a conciertos.
Ni me oirás cantar en la ducha, asistiendo al mío propio.
Si no saber que te echaré de menos cada día de mi vida.
Que no empañaremos el espejo con nuestro calor.
No te llevaré a conciertos.
Ni me oirás cantar en la ducha, asistiendo al mío propio.
Las cuerdas de mi guitarra no te escribirán canciones.
Ni toda esta poesía hablará para ti.
Que no será la última vez que escriba sobre esto.
Si no que vendrán muchas más.
Ni toda esta poesía hablará para ti.
Que no será la última vez que escriba sobre esto.
Si no que vendrán muchas más.
Saber que oiré de otros, las palabras que quiero escuchar de tu boca.
Que buscaré tu mirada en otras vidas.
Mientras en la trinchera me acuerdo de ti.
Que las olas habrán roto nuestros nombres grabados en aquella roca,
pero yo los llevo grabados a fuego aunque quemen.
Y sé que habrá paz pero siempre estaré esperando una de tus guerras,
preparada con todas mis armas.
pero yo los llevo grabados a fuego aunque quemen.
Y sé que habrá paz pero siempre estaré esperando una de tus guerras,
preparada con todas mis armas.
Lo duro no es que te quiera,
sino que no voy a dejarte de querer.
Que nunca pondré tu plato sobre la mesa.
Ni memorizaré cada milímetro de ti.
Que no hundiré mis manos en tu pelo,
ni intentaré despeinarte justo antes de salir,
para que te quedes un rato más.
No voy a prepararte el desayuno,
ni a esperarte con cerveza fría sobre la cama.
Que te veré en todos los lugares donde alguna vez fui feliz,
simplemente porque estaba contigo.
Y abrazaré la misma sombra cada noche.
simplemente porque estaba contigo.
Y abrazaré la misma sombra cada noche.
No ocuparás mi sitio favorito en las cenas de Navidad.
Ni me verás soplar las velas cada vez que cumpla años sin ti.
No nos sentaremos a comentar nuestras películas favoritas.
Mientras nos acurrucamos en el sofá.
Ni las pararemos a la mitad porque nos hayan entrado ganas de nosotros.
Mientras nos acurrucamos en el sofá.
Ni las pararemos a la mitad porque nos hayan entrado ganas de nosotros.
No iré a buscarte a la estación.
Ni esperaré ansiosa tu llegada.
No habrán más despedidas, ni tristezas,
ni bucles.
No habrán más discusiones, ni arrepentimiento, ni dolor.
Pero tampoco quedarán más reconciliaciones ni reencuentros.
ni bucles.
No habrán más discusiones, ni arrepentimiento, ni dolor.
Pero tampoco quedarán más reconciliaciones ni reencuentros.
Lo duro...
Lo duro no es tenerte que olvidar...
sino saber que te olvidaré.
Lo duro no es tenerte que olvidar...
sino saber que te olvidaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario